Este 8 de marzo la comunidad de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC reafirma su compromiso con las reivindicaciones y las agendas políticas de los feminismos, movimientos de mujeres y disidencias, y convoca a toda su comunidad a adherirse al paro y movilizarse en la ciudad de Córdoba. Sostenemos el carácter histórico y político de esta jornada: hoy, más que nunca, el 8M no es una celebración, es un día de lucha.
Los feminismos han conquistado derechos en las calles y en la vida cotidiana. Hoy nos toca atravesar, también desde la universidad pública, un tiempo de retrocesos que impactan con más fuerza sobre mujeres y disidencias: el empeoramiento en las condiciones laborales y salariales, la agudización de la pobreza, la precarización de la vida y la persistencia de las violencias. Como comunidad universitaria, entendemos que es fundamental posicionarnos como actor político por una sociedad justa, libre e igualitaria.
En el reconocimiento de nuestras intersecciones, este 8M reafirmamos la consigna “trabajadore/as somos todas/os/es” y exigimos que el sostenimiento de la vida se ubique en el centro de toda decisión política y de las políticas públicas. Esta demanda cobra urgencia ante la reforma laboral de Javier Milei, que promueve la flexibilización y desprotección: precariza condiciones de trabajo, debilita garantías frente al despido y erosiona derechos colectivos conquistados por el movimiento obrero y feminista. Todo ello se sostiene y reproduce en los discursos de odio que buscan legitimar la crueldad y la eliminación de toda diferencia.
La precarización se profundiza con el desmantelamiento de las políticas de cuidado: según el informe del CELS, a junio de 2025 sólo el 8% de los programas permanecen vigentes, trasladando a los hogares - y mayoritariamente a las mujeres - la responsabilidad de suplir la ausencia del Estado.
Esta crisis de sostenibilidad impacta también en el sistema educativo: el CIN advirtió que la falta de actualización presupuestaria empujaría a las universidades a un límite operativo crítico, lo que, sumado a la depreciación salarial de docentes y no docentes, vulnera especialmente la
autonomía económica de las mujeres y diversidades y pone en riesgo el acceso a la educación superior como derecho conquistado.
A 30 años de la Plataforma de Beijing, es necesario, especialmente en este contexto, recuperar su agenda política para proseguir en la tarea de transformar una institución con cimientos patriarcales, denunciando desigualdades y violencias naturalizadas. Estamos convencidos/as/es de que esta transformación se potencia con la existencia de políticas públicas de sostenimiento a la educación superior, la investigación y la extensión, que construyen horizontes de igualdad de género que amplían la democracia en nuestras sociedades.
En Argentina, marchar vuelve a ser un acto colectivo de resistencia y defensa de derechos.
Por todo ello, la Facultad de Ciencias Sociales:
- Adhiere a las reivindicaciones de los feminismos, movimientos de mujeres y disidencias, y a las acciones convocadas en el marco del #8M.
- Convoca a docentes, nodocentes, estudiantes, egresadas/os/es e investigadoras/es a participar del paro y la movilización, acompañando los debates colectivos institucionales.
- Reafirma la necesidad de fortalecer políticas de prevención de violencias de género y sostener estrategias que garanticen condiciones igualitarias para habitar, enseñar y trabajar en la universidad pública.
Este 8M nos encontramos en las calles y en la universidad para defender lo conquistado y enfrentar los retrocesos mediante la organización colectiva: por el sostenimiento de la vida, la ampliación de derechos y la construcción de igualdad real para mujeres y disidencias.

