15 / Mayo / 2020

Palabras de la Decana de la FCS María Inés Peralta y la Directora del CEA Adriana Boria

 

Los aniversarios, momentos de nacimiento y renacimiento, de balances y proyecciones, de superposiciones entre lo viejo y lo nuevo.

Hace 5 años, en el aniversario de los 25 años, el CEA se encontraba trabajando mancomunadamente con la Escuela de Trabajo Social y el Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública para hacer realidad, por fin, el proyecto de Facultad de Ciencias Sociales en la UNC. 

Hoy, en este nuevo aniversario, el de los 30 años, ya se encuentra formando parte y construyendo la ansiada Facultad, con muchas dificultades pero con mayores convicciones  y certezas respecto al papel  fundamental de las Ciencias Sociales  y de nuestra comunidad de Sociales, para hacer de éste, un mundo mejor.

El contexto particular que estamos atravesando reafirma ese papel fundamental y ese objetivo. Adriana  Boria refiere a este momento de la fiesta sin las corporalidades y se pregunta ¿,en qué sujetxs devendremos cuando termine esta experiencia? ¿devendremos otrxs sujetxs?  

En sintonía con las preguntas y las respuestas que podamos plantearnos  en un contexto que nos demanda encontrar  las mejores versiones de nosotrxs mismxs para la reconstrucción de ese mundo mejor, no encuentro mejor expresión que la que nos regala el CEA  para pensar/nos, sentir/nos y conmover/nos. Me refiero a la precisa y sutil elección de las palabras de Toto Schmucler con las que  "invitan" a este festejo de los 30 años:

"La historia de las ideas se beneficiaría reconstruyendo el proceso por el cual el adjetivo ‘apocalíptico’ impuso su significación catastrófica sobre el nombre ‘apocalipsis’, que desde el griego traduce el sentido de revelación y que anuncia la más alta esperanza imaginable: el triunfo para siempre de la justicia, el final de los tiempos de desamparo. […] “El Apocalipsis señala la posibilidad de otro vivir, con palabras que admiten el renacer de las cosas en lugar de las cansadas palabras que apenas son elementos de un código que solo nombra lo previsible. En el camino que llevó a que ‘apocalipsis’ se transformara en el lugar común de lo indeseable en reemplazo del anuncio que sostiene la esperanza, se reconoce el repetido gesto de aquello que se obstina en permanecer sin cambio”. H. S

María Inés Peralta
Decana 
Facultad de Ciencias Sociales UNC


Estimadxs:

El próximo 4 de mayo festejamos los 30 años del CEA. Será un extraño aniversario, pues la fiesta se caracteriza sobre todo por un contacto de los cuerpos, por la expresión material de lxs sujetxs que se habla en las miradas, los gestos, los roces, las risas. El “cuerpo festivo” aparece así como un cuerpo colectivo con una motivación común, deseada, querida. ¿Cómo imaginar una fiesta sin cuerpos, solo a través de las imágenes que trasportan figuras que sentimos casi ficcionales? ¿Cómo imaginar un espacio institucional en un espacio cotidiano en donde circulan otros fantasmas otros cuerpos otros recuerdos? ¿Será que debemos pensar en coordenadas del futuro en este presente obligadamente virtual? ¿Y qué tipo de experiencias que nos resultan hoy desconocidas, estamos absorbiendo? ¿Y en qué sujetxs devendremos cuando termine esta experiencia? ¿Devendremos otros sujetxs?

Paradójicamente, el mundo virtual que oculta las materialidades ha hecho transparente un mundo muy poco delicado con esto que la cultura llama “humanidad”. Cuando todo esto comience a ser una forma del pasado, debemos recordar esta especie de viaje: porque el mundo, como lo conocemos ahora -en este preciso instante- nos requiere en alerta constante. Ahora “incorporemos el cuerpo” a esta fecha que nos marca como sujetxs, trabajadorxs, académicxs, investigadorxs, docentes, nodocentes, compañerxs, padres, madres, hermanxs, abuelxs, hijxs. 

Un abrazo enorme
Abriana Boria
Directora del CEA