Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia
La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba repudia enérgicamente los ataques de odio de los últimos días contra personas de nuestra comunidad LGBTIQ+.
Entre la noche del domingo 1 y la madrugada del lunes 2 de noviembre, en los Bosques de Palermo, un grupo numeroso de varones jóvenes persiguió y atacó con palos, piedras y otros objetos a trabajadoras sexuales travestis y trans, y dejó al menos seis heridas. Lo filmaron y lo difundieron en redes como un espectáculo, entre burlas. Fue una cacería organizada contra un colectivo históricamente perseguido.
En nuestra provincia, en la localidad de La Granja, una pareja gay fue atacada a machetazos por un hombre que la hostigaba desde hacía dos años y que les decía que las personas homosexuales debían “desaparecer” del pueblo.
Estos hechos no son aislados. Recordamos a Pamela, Roxana y Andrea, quemadas vivas en mayo de 2024 en una pensión de Barracas por ser lesbianas, y a Sofía, única sobreviviente de esa masacre. Exigimos que se condene como lo que fue: un triple lesbicidio. Recordamos también a Gabriela Banach, víctima de travesticidio en Santa Fe, a la pareja gay golpeada brutalmente en Tucumán hace apenas unos días, y a todas las personas atacadas en estos años cuyos nombres no llegaron a los medios.
En el primer semestre de 2025 se registraron 102 ataques motivados por odio hacia la orientación sexual, la identidad o la expresión de género, frente a 60 en el mismo período de 2024: un aumento del 70 por ciento (Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+). Son datos que no pueden analizarse por fuera del contexto político y discursivo en el que se producen.
Durante 2024 y 2025, la figura presidencial impulsó una construcción sistemática del colectivo LGBT+ como enemigo social. En el Foro de Davos, el presidente Javier Milei asoció la homosexualidad con el abuso infantil. Su gobierno disolvió el INADI, eliminó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y desmanteló programas contra la violencia de género.
Cuando la máxima autoridad del Estado construye a una parte de la población como enemiga, la violencia deja de ser marginal y pasa a sentirse autorizada. Estos discursos son contrarios a los derechos humanos y a los compromisos internacionales asumidos por la Argentina, y atentan directamente contra las formas democráticas, que se basan en el reconocimiento de todas las personas como iguales en dignidad y derechos.
Exigimos que los hechos se investiguen como crímenes de odio, con perspectiva de género y diversidad, y que haya sanción para todos los responsables. Reclamamos al Estado nacional, a la Ciudad de Buenos Aires y a la Provincia de Córdoba que protejan a las víctimas y cumplan plenamente la Ley de Identidad de Género 26.743, la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans 27.636 y la Ley Antidiscriminatoria 23.592.
La Universidad Pública abraza a las compañeras agredidas en Palermo, a Juan y a Nicolás, y a todo el colectivo LGBTIQ+. Este sábado 7 de noviembre nos vemos en la 35ª Marcha del Orgullo LGBTIQ+: “El orgullo al poder. El odio al carajo”.

