03 / Agosto / 2023

El lunes 31 de julio se realizó la inauguración de la 4° Cohorte del Doctorado en Estudios de Género del Centro de Estudios Avanzados de la FCS UNC con un conversatorio encabezado por Dora Barrancos, madrina del Doctorado, junto a Gustavo Blázquez, Juan Vaggione, Marina Tomasini – miembrxs de la Comisión de Admisión y Seguimiento- y Patricia Morey, Directora alterna. El conversatorio estuvo coordinado por Adriana Boria, directora del Doctorado y congregó al debate de cuál es la agenda del feminismo hoy.

Además, hubo expresiones de agradecimiento y alegría por una nueva inauguración del Doctorado como un espacio académico militante fructífero, potente e importante de los estudios de género en nuestra sociedad. “Es un triunfo del optimismo frente a escepticismo”, dijo Morey.

Estuvieron presente la vicedirectora de la FCS, Jacinta Burijovich; el director del CEA, Marcelo Casarin; la secretaria de extensión de la FCS, Alejandra Domínguez; la Coordinadora Académica del CEA, Alejandra Martin; docentes de la casa y de la UNC, personal del CEA, estudiantes del Doctorado y público en general

Dora Barrancos inició el conversatorio planteado dos ejes sustanciales dentro de los feminismos hoy. Por un lado, la importancia de los feminismos frente al avance de la extrema derecha, a partir de la cual se cristaliza dos grandes gigantes: el miedo y la inseguridad telúrica. Estas derechas abandonan los principios liberales de centro para aniquilar no sólo derechos sino personas (…) son fuertemente conservadoras ante los feminismos y las diversidades promulgando programas refractarios”, caracterizó con énfasis.

En segundo lugar, se refirió a los sismos internos dentro de los feminismos (siempre en plural) con el crecimiento exponencial del retorno a la síntesis, a la identidad fija, a estructuras binarias de varón/mujer y la categorización de “mujeres inventadas”.

Finalmente, resaltó la labor de las neurocientistas mujeres que con rigurosidad vienen refutando ideas reaccionarias de cerebros masculinos y femeninos y la invención de los sexos; para potenciar las formas constitutivas de plataformas masculinas y femeninas en los cerebros de todas las personas. Barrancos destacó: “Nos vuelve a interpelar la biología interceptada por lo sociocultural, la cultura interpelando nuestro cuerpo, siendo siempre seres en devenir”

Patricia Morey expresó que el género ha sido uno de los temas más importantes de las últimas décadas que interpeló las estructuras básicas de la sociedad, pero hoy el cambio climático impone un panorama tétrico donde nos debatimos entre justicia, igualdad y supervivencia; siendo aún más complicado con el finamiento de la derecha en ascenso. 

“No hemos cambiado tanto como para revertir las relaciones con la naturaleza. Por eso, no podemos tener un feminismo light o superficial; necesariamente necesitamos un feminismo asociado a una transformación del planeta” expresó Morey.

Cuando llegó el turno de Gustavo Blázquez recordó que el espacio físico del CEA antes de ser este centro ya estaba marcado o predestinado por mujeres y la potencia de recuperar esas voces, esas ideas y esos nombres de mujeres.

Blázquez focalizó su exposición en ejes. En primer lugar, la ecología ya que “no es menor pensar en qué planeta estamos y cuánto el feminismo tiene para aportar y decirnos”. Y luego enfatizó que este doctorado está dentro de la Universidad Pública, ocasión para preguntarnos ¿qué tipo de universidad queremos? ¿qué lugar tiene la universidad frente a la burocratización de la ciencia, al exitismo y la búsqueda cuantitativa de la excelencia?

También ¿cómo hacemos una universidad más sorora, más amigable? porque – remarcó- no se soluciona con más mujeres y más diversidades, sino que en nuestra universidad falta una revisión real, una nueva reforma, una universidad que realmente abra y que se responsabilice también de la formación de sus profesionales. Para finalizar enfatizó en “usar el poder simbólico de la universidad para lograr un mundo donde los feminismos no hicieran falta”.

Continuó el debate Marina Tomasini, sin dejar de lado el impacto de las nociones fundantes feministas en los procesos de exigibilidad de derechos, políticas públicas y legislaciones, expresó con preocupación una expectativa de igualdad en las relaciones de género y vínculos sexo-afectivos que se viene instaurando de manera generalizada.  

Caracterizó cómo desde ciertos feminismos han proliferado las pedagogías de la sexualidad y se instalan focos discursivos fuertemente prescriptivos sobre cómo vivir corporal, sexual y amorosamente, entramados en retóricas neoliberales que ponen la responsabilidad en un yo individual y casualista (tales como páginas, redes e influencers feministas muy popularizadas entre jóvenes). Con ello, advirtió que desde una psicología crítica que dialoga con el feminismo se ha luchado por no individualizar, psicologizar y patologizar la vida social y problemas sociales.

Finalmente, Juan Vaggione plantea que el hecho de inaugurar una cuarta cohorte de un Doctorado de Género, las legislaciones sancionadas en nuestro y otros países como formas de legitimar subjetivaciones, el impacto político y académico que la agenda de género y sexualidad ha venido logrando en un corto tiempo es potente. Por ello, genera burocratización y tensiones al interior de los feminismos.

En este sentido, motivó traer a la escena (y comprender) las formas reactivas de los conservadurismos morales que producimos con nuestras acciones y con la radicalidad de nuestras demandas. “El género y la sexualidad no es solo lo que pensamos, decimos y luchamos, sino que es una trama de poder. Esta categoría no se agota solo en nuestras propias agendas, sino también se pone en tensión en otras articulaciones reactivas desde lugares conservadores”, recalcó.

Y propuso tres olas para comprender las reacciones frente a las agendas de género y sexualidades: una preventiva, una reactiva y actualmente, una ofensiva con nuevas formas de articulaciones políticas, destacando algunas como el debate por la libertad, límites y posibilidades neoliberales de la libertad sexual;  la renaturalización a la familia patriarcal frente a la llamada “ideología de género”,  una partidización de la lucha contra el género en la región; y el crecimiento del neoconservadurismo y neoliberalismo en una misma matriz en las agendas de género.

Las ciencias sociales nos debemos categorías más robustas para dar cuenta de nuestra realidad
y que se acoplen mejor a nuestra semanticidad. El optimismo (no inocente) del conocimiento
se mantiene por “seguir creyendo en la condición humana”.
Dora Barrancos

 

Fotos: Ariel Orazzi (UNCiencia)