En la segunda jornada del 1° Congreso Nacional de Ciencias Sociales en la sede de la FCS, se desarrolló el “Foro Universidad en diálogo con Organizaciones y Movimientos Sociales", que tuvo la presencia de diferentes organizaciones y movimientos sociales relacionados con la salud mental, género, economía social, lucha campesina, Derechos Humanos, entre otras problemáticas. La finalidad de este Foro fue la de evaluar y reflexionar acerca del posicionamiento y el rol de la universidad, ante las demandas de las diversas luchas sociales y territoriales.

La dinámica del encuentro contó con la construcción de conocimiento basados en tres ejes: el primero, estuvo más relacionado a la realidad actual desde lo coyuntural, y de qué manera afecta esta, ya sea de forma directa e indirecta, a las organizaciones. En segundo lugar, cada espacio desarrolló cuáles son las bases de sus luchas, como así también los conflictos con los que suelen encontrarse. Además, delinearon algunas fechas significativas de acciones políticas concretas, con el propósito de establecer una agenda común de lucha. Por último, cada organización analizó y reflexionó acerca de la relación o vínculo que se viene sosteniendo con la universidad, y en qué medidas han existido aportes o se han dado respuestas a determinadas necesidades.

Una vez establecidos los ejes de la actividad, los/as asistentes se dividieron en tres grupos con el objetivo de responder algunos de esos interrogantes, que luego fueron puestos en común en un plenario general.

Criminalización de la lucha y profundización de la crisis

 Si bien al encuentro asistieron diversas organizaciones que poseen diferentes antecedentes en luchas y trayectorias, en la reunión general, hubo algunos disparadores transversales. La profundización de la crisis y la criminalización de la lucha, que devino de las políticas públicas del actual gobierno nacional, fueron algunos de los puntos en común. Los movimientos sociales o espacios que desarrollan una actividad más comprometida con el trabajo territorial, anunciaron ser las más perjudicadas. Eso conlleva, de acuerdo a lo que se expuso en el plenario, a un desgaste general en las prácticas cotidianas que se realizan en el terreno de lo social y lo colectivo. Y que en el contexto actual, todo ese agravante ha provocado una pérdida de derechos. Los cuáles no se basan únicamente en lo económico, sino en todos aquellos derechos en los que el Estado debe estar presente: educación, género, salud, trabajo, etc. Se cree que hay una continuidad de las políticas públicas que devienen de la década del 90. Teniendo en cuenta, de que muchas de las organizaciones que presenciaron el foro, surgieron precisamente en esos años, señalados por ellas, como de neoliberalismo. De aquella etapa se arrastra la militarización del territorio, la presencia policial, la judicialización de las luchas y la complicidad de los medios de comunicación.

No obstante, las exposiciones remarcaron un fuerte lazo identitario con el territorio y reforzaron el sentido de pertenencia a la lucha, más allá de lo coyuntural. Ya que lo significativo se basa en la reivindicación de quienes habitan esos territorios y en la posibilidad de alcanzar el cumplimiento de los derechos de todas esas personas. 

Un hecho puntual que reflejó la utilización del poder judicial, como un plan más amplio en la composición de estrategias neoliberales, fue la condena al ex presidente de Brasil, Lula da Silva. Para las organizaciones, esa fue una clara muestra de cómo avanza un plan económico y de judicialización de la política en contra de las necesidades de los sectores populares, en consonancia con lo que sucede en el resto de américa latina. A sabiendas de que el ex presidente de Brasil, viene justamente de esos espacios: de un barrio popular y de un sindicato. Hay que pensar esto, no como un hecho aislado, - dijeron los/as asistentes - sino como un ataque a toda la región latinoamericana. Argentina también posee presos/as políticos/as que vienen del campo popular y de la lucha indígena, como lo es Milagro Sala.

Construcción colectiva de saberes

Para algunos espacios, la instancia del encuentro que propuso el foro fue positiva, sobre todo, para la construcción de saberes entre la universidad y las organizaciones sociales. La demanda tuvo que ver con que la universidad debe involucrarse, aún más, con las distintas problemáticas que atraviesan a las organizaciones y movimientos sociales. La construcción del conocimiento y la realidad, deben ir en paralelo. No sólo las voces académicas deben ser las autorizadas para comunicar la problemática de un sector de la sociedad, sino que todas las voces poseen el mismo peso. En ese caso, la universidad debe garantizar la accesibilidad y el acercamiento de todas las personas al campo académico, y de ese modo, dar lugar a la legitimidad de todas las voces. La comunidad científica debe verse jaqueada, en términos prácticos, en esa construcción de saberes: para qué y para quiénes se construye conocimiento.¿De qué forma pensar la palabra Extensión en la Universidad? ¿Cuál es el rol de la Universidad en los territorios? Fueron algunos de los cuestionamientos expuestos.

En cuanto a la existencia de articulaciones, en la mayoría de los casos remarcaron estar activas y sólidas, pero solo con algunos sectores específicos de la universidad (Cátedras, Proyecto de Extensión, Programas, etc.) y no así, con un proyecto más general de política universitaria que intervenga de forma más incisiva y permanente, ante las necesidades requeridas desde el campo popular. La crítica recayó en que el compromiso de la institución educativa no solo deber ser la de formar profesionales, sino también la de ofrecer todas las herramientas posibles para que puedan insertarse en el campo popular. Pese a que la universidad extiende sus prácticas a los territorios, algunas de las organizaciones exigieron mayor apertura institucional, en cuanto a la capacitación y seguimiento de los/as profesionales. Por su parte, hubo también una fuerte crítica a la ausencia de los pueblos originarios en la llamada “Reforma Universitaria”, argumentando la exclusión de determinados sectores que componen lo social, y en lo que supuestamente teje sus bases la construcción de una universidad pública.

En línea con la construcción de saberes, la relación entre la universidad y los sectores populares, debe ser dialéctica y responder a demandas concretas. No solo refugiarse en acciones de diagnósticos, informes o trabajos finales. Eso podría alcanzarse, según acordaron las organizaciones, con la reformulación de políticas universitarias, debatidas por parte de la máxima estructura académica.

Luchas dentro de luchas

Al pensar una agenda común de acciones políticas concretas, las organizaciones coincidieron en la participación de marchas masivas que aúnan luchas dentro de luchas, como pueden ser: el 24 de marzo, el 8M, la marcha de salud mental, la marcha de la gorra, la marcha de “ni una menos”, en defensa del bosque nativo, etc. Son fechas que están presentes en las agendas de todas las organizaciones y que de algún modo, cada una de esas problemáticas y demandas por las que se marcha, se ven identificadas en los distintos territorios que componen el campo popular.

El foro, que fue coordinado por Natalia Becerra, Ana Mohaded y Mariana Gamboa, culminó con la construcción de un documento único, que aglutinó todo lo puesto en común entre las organizaciones. Documento que luego fue leído en el cierre del Congreso, en la última jornada del viernes.