Conferencia de cierre del l Primer Congreso Nacional "Las Ciencias Sociales a 100 años de la Reforma Universitaria" a cargo del Dr. Eduardo Rinesi.

En un aula repleta Rinesi reflexiona -a partir de dos ideas claves que atraviesan los textos de la Reforma Universitaria: libertad y derecho- sobre las implicancias de asumir a la formación superior como un derecho individual y colectivo. “La educación sólo es de calidad si es una educación para todos. La universidad debe garantizarles a todas las personas el derecho a la educación”, dictamina.

Para el filósofo es fundamental pensar la cuestión histórica de las Ciencias Sociales en la argentina hace 100 años, es decir en los años de la Reforma, no repetir en estos campos de estudios nos sesga la mirada. Creer que las Ciencias Sociales comenzaron a mitad de los años 50 sería un error grande. Esa historia oficial, construyó el recorrido (principalmente desde la Sociología) a partir de un cierto perjuicio que arrastra desde los tiempos de Gino Germani.

Cuando Germani llega refunda la sociología argentina, pero ya había un camino recorrido. "Política y sociedad en una época de transición" es un libro fundamental que “funda la sociología moderna, universitaria, no hay dudas de eso. Pero tiene un gesto despectivo con todo lo que había antes, con mucha injusticia. Despreció el ensayismo social-urbano de Raúl Scalabrini Ortíz, quitado con soberbia por Germani”. En tanto Rinesi expone que estos textos anticiparon los grandes tópicos de la sociología.

El ex decano de la Universidad de General Sarmiento realizó un recorrido por los primeros textos ensayísticos que asentaron las bases de las  Ciencias Sociales en nuestro país. Para ello se fue hasta el libro “La disimulación honesta” de Torquato Accetto, al cual considera el primer capítulo de la sociología argentina. Pasando por la obra de Ezequiel Martínez Estrada, despreciada también por Germani pese que ambos se preguntaban “escandalosamente sobre el peronismo”. A la vez, Ramos Mejías y sus preocupaciones sobre las multitudes.

El contexto está marcado por los desembarcos de nuestros abuelos, las elites estaban solas, mirándose el ombligo, desde arriba de sus caballos, ya habían conquistado todo. Según Lugones, Tres "guerras" fueron los pilares de la nación: Hacia el norte contra el Paraguay (General Mitre); hacia el oeste contra los gauchos (General Sarmiento) y hacia el sur contra los indios (General Roca). Muchas décadas después, se tendieron las líneas ferroviarias y los nombres puestos fueron a la que va al norte Gral. Mitre, a la que va al sur Gral. Roca y a la que va al oeste Gral. Sarmiento. Y quien puso estos nombres fue un General de la nación de apellido Perón.

Rinesi comenta que los temas de la primera sociología: Las multitudes argentinas. Así la elite pensando a partir de Sarmiento y de la dicotomía civilización-barbarie, pone al campo en el lugar de la barbarie y a la civilización del lado de la ciudad, del alma ilustrada del país. Pero hacia 1900, con la llegada de los “gronchos”, se invierte la cosa: la ciudad es el cuerpo infecto que hay que curar y los generales son desplazados por los médicos como Ramos Mejias, Wilde, Ingeniero, etc. Entonces, el campo, es recuperado y redimido como el alma de la patria, adonde se refugian las elites. El gaucho Martín Fierro, que ya no existe, es resaltado.

También expuso sobre la resonancia de las muertes de varias personalidades argentinas. Lugones se mata tomando cianuro en medio de escribir la palabra: "nación". En 1938, se suicidaron Lisandro de la Torre, Alfonsina Storni y Horacio Quiroga y ello nos hace reflexionar que “allí pasaba algo, un grupo de viejos liberales argentinos ya no pueden pensar el país que se venía”. Lugones lo anticipó y en su último libro escribe: “A este despelote llamado Argentina sólo lo puede resolver el liderazgo de un hombre fuerte, que tiene que ser como el General Roca o militar”. Pero le faltó superar su elitismo, es inimaginable la escena de Lugones vivo y Perón discursando en el balcón, grafica Rinesi

En la conferencia, Rinesi rescata a Ernesto Quezada como una de las respuestas más lúcidas pensando en la necesidad de construir una nación. Así tanto, Quezada, Sarmiento como Perón creyeron que había que inventar un país por arriba del aparato del Estado.

Este es el clima de las discusiones sociológicas y políticas de los tiempos de la Reforma, produciendo un fortísimo desarrollo de las Ciencias Sociales en nuestro país, generalmente poco estudiado y conocido.

Los desafíos de las Ciencias Sociales a la luz de la Reforma Universitaria

Son fundamentales los textos de la Reforma entorno a la cuestión de la democracia. Allí, dos palabras fundamentales en la centralidad de la Reforma: libertad y derecho.

Para Rinesi, hablar de aquellas jornadas donde se proclamó la Reforma, un siglo después es pensar la democracia y reflexionar sobre el concepto de la libertad. La democracia como derechos, y en ese marco la Universidad como un derecho universal, que garantice un ingreso irrestricto y gratuito.

En este sentido, rescató la Conferencia Regional de Educación Superior en América Latina y El Caribe, realizada en 2008en Cartagena de Indias, Colombia (este año la Conferencia se realizará en Córdoba y el desafío será, para el filósofo, sostener en un contexto en donde en toda la región peligran las democracias, sostener los proclamado hace 10 años y volver a escribir lo dicho hace 100 años: “la juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su Federación, saluda a los compañeros de la América toda y les incita a colaborar en la obra de la libertad que se inicia”).

Rinesi reflexiona críticamente sobre la Universidad:

“La Universidad, como una institución muy antigua en Occidente, nunca se pensó a sí misma como una institución encargada de garantizar nada que pudiera conceptualizarse como un derecho universal. Más bien se pensó como lo que fue: una máquina de fabricar élites. Preguntarnos qué es garantizar ese derecho a la universidad nos exige preguntarnos quién es el sujeto de ese derecho. Y a mí me parece que ese derecho puede ser pensado como teniendo un titular individual –los ciudadanos que quieren ejercer su derecho a estudiar una carrera universitaria– y al mismo tiempo como el derecho de un pueblo como sujeto colectivo a beneficiarse de lo que la universidad sabe e investiga. Y como derecho individual es importante representárnoslo no sólo como el derecho que tienen los ciudadanos a entrar a la universidad, sino como el derecho a tratar de entrar y entrar, a tratar de aprender y aprender, a romperse el alma estudiando y avanzar en sus estudios, a terminarlos en un plazo razonable”.

A su vez, planteó la discusión sobre el concepto de derechos:

“Un derecho es real cuando se cumple lo que la ley reconoce como tal. Ahora, lo que existe entre el ser y el deber ser de los derechos es la política, que el actual gobierno nacional busca erradicar de nuestras vidas. Tenemos que ser capaces de generar los estímulos morales, políticos y, si es necesario, materiales para que los y las docentes (en los que el Estado argentino gastó mucho dinero para calificar) den a los y las estudiantes las mejores clases que puedan dar en lugar de suponer que ese es un favor que les hacen de tanto en tanto, o que lo puede hacer el docente JTP, mientras ellos continúan su loca carrerita hacia la nada”.

Para finalizar, el filósofo y politólogo postuló que este es un momento donde tenemos que pensar a la educación como un derecho humano, ciudadano y universal. Profundizar el derecho universal a la educación y responsabilizarnos porque los y las estudiantes puedan no sólo ingresar a la Universidad, sino también permanecer y graduarse en una institución pública.