Con profundo dolor, la Facultad de Ciencias Sociales (UNC) informa el fallecimiento el pasado 17 de junio de María Lucila Pagani, trabajadora nodocente de nuestra institución, que se desempeñaba en la Prosecretaría de Relaciones Internacionales y en la Secretaría de Asuntos Estudiantiles. Además, integraba la Comisión Interclasutros de DD.HH de la FCS.
Lucila ocupó también otros espacios dentro de la Facultad como estudiante y trabajadora, y en todos ellos su aporte fue comprometido, responsable, amoroso, invalorable. Por eso, y por su inconmensurable calidez y humanidad, esta jornada resulta tan dolorosa para toda la comunidad de Sociales.
También se desempeñaba como docente de nivel medio y en otras instituciones de nivel superior.
Desde la Facultad de Ciencias Sociales hacemos llegar nuestras condolencias a su familia y a quienes han estado cerca de su trabajo y amistad y les abrazamos con nuestro más sincero acompañamiento. Se dispuso para hoy jornada de duelo para nuestra comunidad educativa.
Aún no hay precisiones sobre su despedida, que serán informadas oportunamente.
Estas son algunas palabras y emociones de compañeras, compañeros y funcionarias de la FCS acerca de Lucila, que en estos momentos de dolor queremos compartir:
Despedimos a Lucila, Luli, nuestra Lu, nuestra compañera, nuestra amiga. No queremos despedirla, queremos que siga estando.
Queremos seguir junto a su templanza cotidiana, queremos seguir escuchando sus palabras precisas, su presencia que calma y sostiene.
Lu amaba lo que las personas buenas aman. Su familia, su compañero Gera y su hijo Lolo, sus amigas, las causas justas, el bienestar de los demás. Estaba en los detalles, en el clavel rojo de la memoria amorosamente creado, en el libro prestado, en la sensibilidad de todos los días. Amaba el mar, una rica comida, el café de la mañana; amaba leer en el patio de su casa mirando las sierras, amaba su cosmopolita Buenos Aires, amaba el otoño en ciudad universitaria. Realmente amaba compartir con su hijo.
Era interesante trabajar con ella, era fácil trabajar con ella: era lindo, simple y sencillamente lindo. Porque eso pasa cuando las personas buenas construyen con tanto amor y compromiso los espacios que habitan, los invaden, los hacen fluir, nos contagian, nos hacen parte.
Juntas, ella y Maisy Piñero, inventaron algo que en Sociales no existía. Desde el primer día que creamos esta facultad, ella pensaron la Prosecretaria de Relaciones Internacionales, nos obligaron a mirar desde un nuevo lugar nuevo, la sostuvieron con cuerpo, compromiso y corazón. Por que eso hacen la personas buenas, construyen para los otros y las otras, re-inventan permanentemente las formas de estar en las instituciones y en el mundo.
No queremos despedirla, queremos que siga estando. Y va a seguir estando. La vamos a extrañar todos los días, infinitamente.
Con su sonrisa dulce, su andar delicado, su eficiencia incomparable y su calidez Lucila transitaba diariamente entre nosotros. Sin estridencias ni dobleces. Seria, auténtica, sensible. Inteligente, comprometida, compañera.
La conozco desde que fue secretaria en la maestría hace más de 10 años, en el Centro de Estudios Avanzados, antes de que seamos facultad, y nos reencontramos mucho este tiempo en la Comisión de DD.HH donde tenía un rol fundamental. Fue, en cada caso, alguien maravilloso con quien compartir el trabajo en la universidad pública con amor, convicción y pasión.
Que su viaje sea con mucho amor y paz. Y que su luz se quede entre nosotros siempre para hacernos mejores.
Vamos a necesitarnos mucho en lo que viene.
Mi amiga siempre luminosa, serena, paciente y certera ante todo. Con su sonrisa, con su calma siempre para acompañar, para organizarse de las mil formas posibles para estar y sostener con mucho amor sensible.
El amor por su familia, en cada detalle, desde lo más pequeño a lo más inmenso con toda su simpleza y naturalidad. La mamá más hermosa y dulce, la mejor compañera.
Celebrando la vida, el amor y las cosas simples que las convertía en la más hermosas del mundo. La Lu siempre iluminado con toda su calidez y amorosidad.
Abrazados en comunidad despedimos a Lu, la recordamos desde la dulzura de su mirada, las palabras justas y la atención cuidada para con quienes compartíamos el día día. Te vamos a extrañar.
"Es tan triste esta vez que no puedo hablar..."
Se nos fue la Lu, con la suavidad de su mirada que parece no imponerse nunca y, sin embargo, lo impregna todo. Nos deja esa forma suya, hecha de delicadeza, de gestos mínimos y de una amorosidad constante que hace del mundo un lugar más amable, más generoso, más nuestro.
De vez en cuando una llovizna cruza el cielo de este jueves de junio eterno y un murmullo vuelve una y otra vez, casi sin palabras: cómo fue posible, cómo pudo suceder. No hay respuesta que no tropiece con su propio límite. El dolor no se deja ordenar; apenas se deja acompañar un poco.
Nada alcanza. A la muerte se le fue la mano.
Estamos rotos.
Hoy, Sociales tiene algo de paisaje detenido, de tiempo que no termina de pasar. Sin embargo, en esta intemperie, donde ahora asoma el sol, algo de la Lu persiste como una música baja: ese modo suyo de estar, a veces discreto, otras veces decisivo, donde jugaba una manera de hacer mundo en común, de volver menos ásperos los días compartidos, de cuidar sin decirlo, de inclinar la tierra apenas lo necesario para que el otro no se caiga del todo.
Hoy la despedimos. El consuelo de creer que no se va a ir del todo sostiene las plegarias, los abrazos, las velas encendidas, el amor… y la idea de que a la muerte, solo se la puede combatir con la vida. Con la vida y con los sueños.
Y en nuestros sueños,
en los que se comparten,
en lo que insisten,
vas a brillar Compañera.
Siempre vas a brillar.

