Hay fuerza, con humildad y fuerza podemos salir adelante, construyamos con alegría el pensamiento colectivo…
Elena, MTE
El pasado 27 de mayo se realizó un nuevo encuentro del Consejo Social de la Facultad de Ciencias Sociales, un espacio que reunió a organizaciones sociales, sindicales, territoriales, de derechos humanos, referentes comunitarios y docentes con el propósito de reencontrarse, recuperar el recorrido compartido y proyectar colectivamente los desafíos del presente y del futuro.
Un reencuentro necesario
En la apertura del encuentro la decana de la FCS hizo referencia a la situación universitaria y como en el marco del plan de lucha docente es necesario pensar como nos fortalecemos en las luchas sociales en los diferentes territorios.
La secretaria general de la CTA y secretaria general de ADIUC, Leticia Medina, enfatizó que en la situación de reducción presupuestaria la adquiere importancia el lograr encontrarnos, vincularnos y hacer red en la construcción de lo común.
Las intervenciones de apertura expresaron un sentimiento compartido entre muchas de las organizaciones presentes: el cansancio, la preocupación y las dificultades para imaginar escenarios futuros en un contexto de profunda regresión social, política y económica.
Se destacó que atravesamos un momento de repliegue tanto en el ámbito sindical como en el universitario, acompañado por una sensación de desánimo que dificulta pensar más allá de las urgencias cotidianas.
También se compartió la invitación a participar en un foro de organizaciones del próximo Congreso de Políticas Sociales de la RIPSO que se organiza desde el IPSIS, el 3 de setiembre, entendiendo que puede constituirse en una oportunidad para que las organizaciones expresen de manera integral las realidades que atraviesan los territorios. Se espera que este foro dé cuenta del estado de situación actual de desmantelamiento de las políticas públicas y contribuya a debatir qué debe reconstruirse, cómo hacerlo y hacia dónde orientar los esfuerzos colectivos.
Recuperar la memoria para proyectar el futuro
El primer momento del encuentro estuvo dedicado a reconstruir la trayectoria del Consejo Social a través de una línea de tiempo colectiva. La revisión de estos años permitió reconocer que el Consejo nació en 2018 impulsado por la necesidad de construir un proyecto común, generar entusiasmo político y fortalecer agendas vinculadas a los derechos sociales. Desde sus inicios aparecieron con fuerza las preocupaciones por los derechos humanos, la memoria y las luchas históricas que continúan siendo pilares fundamentales del espacio.
La reconstrucción fue guiada por las siguientes preguntas: ¿Quiénes somos?, ¿qué recorridos hemos realizado hasta ahora?, ¿Qué sensaciones nos produce ese recorrido?, ¿Qué tipo de vínculos hemos construido?. Este momento permitió recuperar emociones, sensaciones y aprendizajes compartidos. Junto a las dificultades aparecieron recuerdos de experiencias profundamente significativas: marchas, encuentros, procesos de solidaridad y momentos donde la organización colectiva permitió sostener a quienes más lo necesitaban.
Junto a imágenes seleccionadas se identificaron algunas palabras: Derechos Humanos, acceso a derechos, solidaridad, iniciativas desde abajo
Más allá de la resistencia: la necesidad de construir un proyecto común
Uno de los consensos más importantes que surgió en el intercambio, durante el encuentro, fue que las organizaciones atraviesan actualmente un momento en el que gran parte de sus energías están destinadas a sostener derechos amenazados y responder a urgencias cada vez más profundas.
En consecuencia de ello, está cada vez más latente la preocupación por la fragmentación de las luchas y por la dificultad de construir respuestas integrales frente a problemas que afectan simultáneamente a múltiples sectores. Ante un panorama donde la prioridad es sobrevivir más que vivir, es muy limitada la capacidad de proyectar estrategias comunes.
Frente a este escenario, surgió reiteradamente la necesidad de avanzar hacia formas más amplias de articulación. El desafío no es únicamente resistir, sino también construir acuerdos programáticos y horizontes compartidos capaces de orientar la acción colectiva en los próximos años, es importante que podamos empezar a caminar hacia el 2027 con acuerdos de base.
Cabe destacar que se recuperó la experiencia positiva acumulada por el Consejo Social, como una demostración de que es posible generar alianzas entre universidad, organizaciones y territorios para producir conocimiento, visibilizar problemáticas y disputar sentidos públicos.
Tres ejes para pensar el presente y construir el futuro
En un segundo momento el diálogo se propuso en torno a las siguientes preguntas ¿qué necesitamos del consejo ho? ¿Qué tipo de consejo necesitamos?, ¿Cuál podría ser nuestra agenda común?. Se identificaron 3 ejes en el intercambio:
Democracia
Lxs participantes señalaron que no alcanza con defender formalmente las instituciones democráticas si amplios sectores de la población continúan viendo deterioradas sus condiciones de vida. Se discutió la necesidad de preguntarse qué democracia tenemos y, sobre todo, qué democracia queremos construir.
También se planteó la importancia de revisar las formas de representación política existentes, dejando en evidencia que la distancia entre dirigencias y territorios es abismal. Ante esto, es imprescindible la necesidad de generar nuevos liderazgos surgidos desde las organizaciones sociales y comunitarias, que estén presentes desde un comienzo en la construcción colectiva de agendas
Endeudamiento
El endeudamiento emergió como una de las problemáticas más urgentes y menos visibilizadas del presente. Las organizaciones describieron con preocupación cómo el endeudamiento atraviesa hoy la vida cotidiana de miles de familias. Ya no se trata de créditos destinados a mejorar condiciones de vida o realizar inversiones importantes: muchas personas se endeudan para poder comer, comprar medicamentos o sostener espacios comunitarios.
Estuvieron presentes testimonios que pusieron sobre la mesa el crecimiento de las deudas con billeteras virtuales, financieras informales y, en los casos más extremos, con redes vinculadas al narcotráfico, que avanzan ocupando espacios allí donde el Estado se retira.
El endeudamiento no es un problema solamente económico, sino político, democrático y de soberanía. La necesidad de "politizar la deuda" es urgente, es un fenómeno que condiciona la capacidad de las personas y las comunidades para proyectar su vida, ejercer derechos y construir autonomía.
Futuro
A lo largo de la jornada apareció reiteradamente la preocupación por la dificultad de imaginar horizontes alternativos en un contexto donde predominan la incertidumbre y la supervivencia cotidiana. Uno de los efectos más profundos de la crisis actual es el intento de quitarle a la sociedad la capacidad de pensar más allá del presente inmediato.
Frente a ello, se propuso recuperar la capacidad de imaginar colectivamente otros futuros posibles. No sólo para las organizaciones, no solo para los universitarios, sino para el conjunto de la sociedad. La discusión sobre el futuro está estrechamente vinculada a preguntas sobre el tipo de universidad, de Estado, de políticas públicas y de democracia que se desea construir.
Es importante resaltar que cuando pensamos en el futuro, lo hacemos desde el lado más humano y básico de la existencia: desde el derecho a vivir con dignidad, a construir proyectos de vida y a recuperar la esperanza colectiva.
La alegría como forma de construcción política:
Se recuperó la alegría y la celebración como dimensiones indispensables para pensar los espacios de encuentro como componentes fundamentales de la organización colectiva. Hubo una puesta en valor de las marchas, las actividades culturales y las experiencias compartidas que no sólo cumplen una función política, sino también una en la construcción de redes afectivas en tiempos de fragmentación, cansancio y desánimo, generando confianza y recuperando la potencia de hacer juntos.
La alegría y también lo festivo es más que un elemento secundario en la articulación de las luchas, sino que es parte de una estrategia política para sostener la esperanza, fortalecer la organización y disputar sentidos sobre el futuro.
Entre las principales líneas de trabajo surgidas durante la jornada se destacó:
- Profundizar el análisis sobre el endeudamiento como problemática social, política y territorial.
- Abrir un debate amplio sobre los sentidos actuales de la democracia y las formas de participación que se buscan fortalecer.
- Construir una reflexión colectiva sobre el futuro, entendido como horizonte de transformación y no sólo como respuesta a las urgencias del presente.
- Elaborar documentos y materiales que permitan articular diagnósticos, denuncias y propuestas.
- Fortalecer la articulación entre universidad, organizaciones sociales y territorios.
- lGenerar espacios de encuentro que integren reflexión, acción colectiva y celebración.
El encuentro dejó la sensación de que, aun en un contexto atravesado por la incertidumbre y las dificultades, sigue existiendo una enorme potencia en los espacios colectivos. La posibilidad de encontrarnos, compartir preocupaciones, reconocer experiencias comunes y pensar junto a otros permitió no sólo poner en palabras los desafíos que enfrentamos, sino también recuperar la convicción de que las transformaciones necesarias sólo podrán construirse desde la organización, la articulación y el compromiso compartido
























