22 / Diciembre / 2025

El viernes 19 de diciembre, recordamos a David Moreno en la FCS. Junto a su familia y a comunidad de Sociales, colocamos unas flores y fotografías junto al algarrobo que plantamos en su memoria en 2021.
 

Diciembre de 2001: memoria, violencia estatal y el reconocimiento a la lucha por justicia

En 2021, a veinte años del estallido social de diciembre de 2001, la Comisión Interclaustros DD. HH. de la Facultad de Ciencias Sociales entregó el reconocimiento “Emi D’Ambra a la labor política y social” a Rosa Martinez y Luis Moreno, madre y padre de David Moreno, asesinado por la policía en Córdoba. Un ejercicio de memoria que vincula universidad, Derechos Humanos y justicia social.

Una crisis que estalló en las calles

Diciembre de 2001 no fue solo una fecha en el calendario argentino: fue una irrupción histórica. El estallido social expresó el agotamiento de un modelo económico, político y social que, tras una década de neoliberalismo, había convertido la vida cotidiana en un territorio de exclusión, endeudamiento y hambre. La crisis no fue repentina, sino el resultado de privatizaciones, desempleo estructural y un progresivo vaciamiento del Estado como garante de derechos.

El “corralito” terminó de evidenciar que incluso amplios sectores de las clases medias eran prescindibles dentro de ese engranaje. Frente a ese escenario, la bronca acumulada encontró una salida colectiva.

Estado de sitio y represión

El 19 y 20 de diciembre de 2001, frente a la protesta social creciente, el entonces presidente Fernando de la Rúa decretó el estado de sitio. La respuesta del gobierno nacional y de distintos gobiernos provinciales fue una represión feroz contra un pueblo que exigía en las calles justicia social y condiciones mínimas de vida. Aquellas jornadas dejaron un saldo trágico en todo el país y marcaron una de las expresiones más graves de la violencia estatal en democracia.

 

El asesinato de David Moreno en Córdoba

Córdoba no fue ajena a este escenario. El 20 de diciembre, en barrio Villa 9 de Julio, la represión policial alcanzó su expresión más brutal con el asesinato de David Moreno, un niño de 13 años. En el marco de un operativo de las fuerzas de seguridad provinciales, desplegado bajo las órdenes del entonces gobernador José Manuel de la Sota, se reprimió a un pequeño grupo de personas reunidas frente a un supermercado.

David se encontraba allí. La intervención policial incluyó el uso de armas de fuego: recibió cinco disparos por la espalda y fue asesinado. Otras personas resultaron gravemente heridas. Su muerte se convirtió en una de las marcas más dolorosas de aquellos días.

El asesinato de David Moreno no fue un hecho aislado ni un “exceso”. Forma parte de una trama de violencia estatal que debe ser analizada crítica y cuidadosamente desde las ciencias sociales, reconstruyendo las condiciones políticas, institucionales y sociales que la hicieron posible.

 

Diciembre de 2001: resistencia y organización popular

Pero diciembre de 2001 también fue resistencia. Frente al estado de sitio, un pueblo organizado desobedeció. Las calles se llenaron de cuerpos que se negaron a aceptar la clausura de la vida democrática. Cacerolas, asambleas barriales, redes de solidaridad, comedores comunitarios y experiencias de autogestión comenzaron a desplegarse allí donde el Estado se retiraba o reprimía.

No hubo un único sujeto ni una conducción centralizada, sino una multiplicidad de prácticas que pusieron en cuestión las formas tradicionales de representación política. La consigna “que se vayan todos” fue más que un grito: fue una interpelación profunda al sistema político.

 

La lucha de Rosa y Luis Moreno

En este contexto, la lucha de Rosa y Luis Moreno, madre y padre de David, adquiere un significado político y social fundamental. Su persistencia en la búsqueda de verdad y justicia transformó el dolor en acción colectiva, inscribiendo la memoria de su hijo en una lucha más amplia contra la violencia institucional y la impunidad.

Recordar a David es también reconocer a quienes, desde el lugar más doloroso, sostuvieron una práctica política basada en la memoria, la dignidad y el compromiso con los derechos humanos.

 

El reconocimiento “Emi D’Ambra”

En 2021, a veinte años de aquellas jornadas que desembocaron en la caída del gobierno de la Alianza, la Facultad de Ciencias Sociales otorgó el quinto reconocimiento “Emi D’Ambra a la labor política y social” a Rosa y Luis Moreno.

Este reconocimiento no solo honra su trayectoria de lucha, sino que reafirma el compromiso de la FCS con una memoria, crítica y situada, que entiende a la universidad pública como un espacio inseparable de las demandas de justicia social y Derechos Humanos.

Nombrar a David Moreno en el ámbito académico no es un gesto simbólico vacío: es una toma de posición. Es asumir que el conocimiento social debe dialogar con las experiencias de quienes padecieron las consecuencias más extremas de la desigualdad y la represión estatal.

 

El futuro ya llegó

En continuidad con este compromiso, la Comisión Interclaustros de Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Sociales asumirá durante el próximo año, como una de sus líneas de trabajo, la conmemoración de los 25 años de los hechos ocurridos en diciembre de 2001. Esta iniciativa buscará profundizar la reflexión colectiva, promover instancias de memoria y fortalecer el vínculo entre la universidad pública y las luchas por los Derechos Humanos, entendiendo que recordar no es solo mirar al pasado, sino intervenir críticamente en el presente para construir horizontes de justicia social y democracia plena. Siendo capaces de imaginar otros mundos posibles. Y así, soñar a condición de creer firmemente en nuestros sueños

 

 

Comisión Interclaustros DD. HH.