El pasado 11 de diciembre se realizó la última Colación de Grados del año. En el evento, donde se entregò la titulación a 43 egresados de distintas carreras de Posgrado, estuvieron presentes autoridades y docentes de nuestra casa de estudios.

Luego de las palabras de la Decana Normalizadora, Silvina Cuella, tomó la palabra una de las egresadas por la Maestría en Ciencias Sociales, la flamante maestranda Ana Iliovich. Sus palabras conmovieron a los presentes, por lo que hemos decidido compartir su discurso en esta nota.

 

Discurso Colación
Buenos días. 
Tengo para mí que éste –nuestro país- tiene ya en su ADN dos acontecimientos cuya sumatoria  lo vuelven distinto y mejor que muchísimos otros. Afirmación seguramente discutible,  pero como me pidieron que hable libremente, diré desde mi subjetividad, recorrido teórico y experiencia vital, lo que pienso.
Y pienso que uno de esos acontecimientos es la existencia de la Universidad Pública. Hecho que performa nuestra capacidad de generar proyectos vitales, presentes y hacia el futuro atravesando a los que vienen: hijos, nietos.
La Universidad Pública Argentina.
 Como ésta, que tenemos el honor que hoy nos titule, puede dar cuenta,- con sus 400 años de existencia, su Reforma, su  significativa participación en la vida de esta Pcia.- de una enorme capacidad de integración social y la amorosa inclusión de miles y miles de estudiantes, cordobeses, de otras provincias y de países hermanos.
 Gratuita, laica, abierta a la comunidad.
No obtuve mi título de grado en Psicología en la UNC –sino en la UNT por los devenires de mi complicada vida- y mi trabajo en la profesión ha sido alejado del mundo académico. He sido una psicóloga de hospital, trabajando por años  con situaciones límite donde se hace evidente que la salud es un fenómeno histórico, social y político además de las particularidades de cada individuo y su historia personal. Y que es insoslayable una mirada social para poder abordar a alguien que se acerca a un Servicio de Salud Mental pidiendo ayuda.
Tal vez por eso, llegado un momento de mi vida, volví a la Academia y elegí la Maestría en Cs. Sociales de la por entonces Escuela de Trabajo Social y encontré un lugar donde se combinaron excelentes docentes (de los cuales quiero recordar hoy a Alejandro Groppo que se nos fue trágicamente) el  reencuentro y descubrimiento de lecturas iluminadoras ( desde Max a Mariátegui, desde Dussel a Laclau) y la sabia y cálida dirección de Cristina Gonzalez y su equipo,  que me hicieron sentir que éste era uno de mis lugares en el mundo y sacudir más de una telaraña abriendo nuevas escuchas.
Esto, en cuanto a mi experiencia personal en el pos grado.
 Insisto en la idea del dato distintivo que implica para nuestro país y sus habitantes, esta existencia. Por ello, hacer crecer la Universidad Pública, sostener a cualquier costo su gratuidad, fortalecer su excelencia académica así como su inserción en la comunidad son imperativos de esta época, en particular donde pareciera que estos valores tambalean en nombre de un individualismo aplastante y una “meritocracia” que ignora las diferencias sociales y la diferencia de posibilidades que estas generan. Entonces, la defensa del libre acceso a la Universidad, debe formar parte de nuestro íntimo juramento de hoy.
Dije que había dos acontecimientos, el segundo son los Juicios por los Crímenes de Lesa Humanidad que se están desarrollando en nuestro país desde hace más de diez años.

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